Los
expertos en desarrollo organizacional y motivación han
coincidido en que el estilo de comunicación es uno de los
factores que más influyen en la cultura general de una empresa o
institución. Un estudio de la Universidad de California en los
Ángeles (UCLA), EEUU, determinó que si una persona se siente
bien comunicada en su organización, generalmente se colocará
entre el grupo de más alto rendimiento, aunque su nivel de
satisfacción por el puesto que desarrolla no sea del nivel más
óptimo.
Esa información es clave para los líderes de las organizaciones,
quienes deben ver en la comunicación una importante herramienta
para la productividad.
Desde esa perspectiva, es importante diferenciar entre los dos
tipos básicos de comunicación que puedan darse dentro la
organización: la que proviene de la administración superior y
que tiene que ver con políticas, actualización sobre estado de
la empresa, noticias y lineamientos generales (llamada
comunicación corporativa) y la que llega al funcionario
directamente de su jefatura inmediata (conocida como
comunicación climática u operativa).
Es sabido que el colaborador prefiere como principal fuente de
comunicación la reunión grupal o individual con su propio jefe
inmediato. Esta es considerada más completa y confiable, debido,
probablemente, al grado de conocimiento que se tiene del emisor,
así como de la posibilidad de indagar y profundizar más con que
se cuenta. Por esa razón es que en las empresas de avanzada se
impulsa hoy en día una cultura de reuniones formales periódicas,
considerándose esta práctica como “el antídoto ideal” contra los
rumores y la comunicación informal.
Sin embargo, en el ámbito de la comunicación corporativa son los
medios formales los que obtienen un mayor puntaje, tanto en
credibilidad como en actualización. La gama de
medios formales de comunicación en la organización moderna
es amplia. Se incluyen aquí desde los boletines, revistas y
periódicos impresos, hasta los audios de circulación periódica,
el vídeo y más recientemente, los “medios electrónicos” como la
Intranet y el correo electrónico. El boletín electrónico y la
revista digital de circulación periódica también se incluyen
dentro de los nuevos medios.
Un escollo con se encuentran las organizaciones hoy en día,
especialmente en Latinoamérica, es la inestable cultura
de lectura que existe. Se sabe que, lamentablemente, los medios
impresos no son leídos por todas las personas que componen la
empresa (como idealmente debería ser), ni siempre en su
totalidad. Por otra parte, el nivel de saturación de lecturas
con que deben convivir los ejecutivos modernos y los
funcionarios, hace que deban volverse cada día más selectivos
sobre lo que leen.
Ello presenta un importante reto para quienes manejan medios
internos de comunicación: se debe competir con otras fuentes de
información, lo que hace imprescindible que los medios sean
atractivos, oportunos y que incluyan información que sea
probadamente interesante para sus lectores meta. La
tipografía, las fotografías y dibujos, el uso de colores y el
diseño mismo de los medios, son preocupaciones constantes que
deben manejarse.
La comunicación es una herramienta de productividad y desarrollo
de las empresas. Por eso debe impulsarse en todas direcciones y
en todos los niveles. Por eso, el mejoramiento continuo de los
medios de comunicación internos y su ampliación hacia nuevas
tecnologías, debería ser una meta constante en nuestras
organizaciones.
Alejandro Herrera Quesada.
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